Cuando el sol está muy alto, alrededor del mediodía, la luz cae casi en vertical y produce sombras muy duras y contrastadas sobre cualquier superficie. Un plato de comida, una taza o cualquier objeto colocado sobre una mesa puede quedar marcado por sombras muy oscuras que resultan poco favorecedoras en la fotografía final. Bastante a menudo, el problema desaparece con solo cambiar el objeto de sitio.
Buscar un rincón con sombra suave, como el que ofrece un toldo, un árbol cercano o el interior de la casa cerca de una ventana, suele resolver el problema de inmediato. La luz que llega filtrada de esta manera resulta mucho más uniforme, y las sombras se vuelven suaves en lugar de duras y marcadas sobre el objeto fotografiado.
Cómo reconocer el problema antes de disparar
Antes de tomar la foto, conviene mirar directamente el objeto y observar si aparecen sombras muy oscuras justo debajo o a un lado. Este pequeño gesto, que apenas lleva unos segundos, permite detectar el problema antes de que aparezca en la fotografía terminada.
Si no hay ningún lugar con sombra cerca, otra opción sencilla consiste en mover el propio cuerpo para que la sombra del móvil o de la persona que fotografía tape parcialmente la luz más dura, suavizando así el contraste sobre el objeto. Este pequeño ajuste rara vez resulta perfecto, pero mejora bastante el resultado.
Prestar atención a la sombra del mediodía es un hábito sencillo que mejora notablemente las fotos de comida y de objetos cotidianos. Con el tiempo, resulta cada vez más fácil detectar rápidamente cuándo conviene cambiar de sitio antes de disparar.